La banda brasileña Nação Zumbi celebra tres décadas de afrociberdelia y un disco mítico en Madrid
Ni bossa nova ni samba ni Tropicalia. Ni Caetano Veloso ni Gilberto Gil ni Marisa Monte. El mejor disco de la Música Popular Brasileña (MPB) de los últimos cuarenta años, según los especialistas en música del periódico O Globo, fue Da lama ao caos, de Chico Science & Nação Zumbi. Grabado en 1994 en la ciudad nordestina de Recife, entonces periférica en la cultura brasileña, Da lama ao caos se convirtió en el disco-manifiesto que dio origen al ecléctico movimiento del manguebeat.
Mientras el instituto estadounidense Population Crisis Committee decretaba aquel año que Recife era la cuarta peor ciudad del mundo para vivir por su desigualdad y su caos urbano, la mezcla de ritmos tradicionales con sonidos eléctricos, de letras rebeldes y alegorías tecnológicas de Da lama ao caos provocaron un tsunami de orgullo regional e irreverente vitalismo. Y una sorpresa: diez mil copias vendidas, gira nacional y conciertos en Europa y Estados Unidos. “Se aproximaba el fin del folclore”, alertaba entonces la Folha de São Paulo. “Nuestra idea no es acabar con el folclore y sí rescatar los ritmos regionales, pero envenenados con el bagaje del pop”, aseguraba Chico Science en una entrevista al citado medio. Su muerte en un accidente de coche a los treinta años de edad en 1997 acabó de redondear el mito: el cantante se transformó en una especie de visionario Jimmy Hendrix de la psicodelia tropical.
Treinta años después del pistoletazo inicial del manguebeat que, entre otras cosas, catapultó a Recife como una de las capitales de la cultura underground brasileña, Nação Zumbi ha emprendido una gira homenaje a Da lama ao caos. La fase europea de la gira, que incluye ciudades como Londres, París o Berlín, recala este jueves en la sala Mon de Madrid. “Da Lama ao Caos es un disco realmente actual. Era avanzado para su tiempo. El mundo pasa por un momento de crisis climática, y eso estaba ya en las letras del disco”, asegura Jorge du Peixe, uno de los fundadores y actual líder de Nação Zumbi en entrevista con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.
Fusión sonora
Jorge du Peixe, leyenda viva del manguenbeat, rememora cómo surgió la fusión de estilos que desembocó en Da lama ao caos: “Veníamos de la cultura del hip hop. Bailábamos break dance con Chico Science a finales de los años ochenta y estábamos muy interesados en los sonidos de la diáspora africana. El disco tiene un poco de hip hop, de soul-funk, tiene nuestra cultura popular (maracatu, ciranda, coco) aliada a una música del mundo que no es exactamente world music”, afirma el artista.
Afrociberdelia, título del segundo álbum de Chico Science & Nação Zumbi, lanzado en 1996, da pistas al sonido psicodélico de la banda, en el que caben tanto beats sampleados como momentos hardcore o fondos percusivos del maracatú (el ritmo afro-brasileño más antiguo). “La banda no tiene una formación convencional. En lugar de batería, usamos tres tambores, una caja y percusión. Los tambores hicieron el disco más frenético, más bailable, también por las letras y por la introducción de temáticas”, matiza du Peixe.
Da lama ao caos arranca con el aroma revolucionario del Monólogo ao pé do ouvido: “El hombre colectivo siente la necesidad de luchar /(…) Son demonios quienes destruyen el poder bravo de la humanidad. ¡Viva Zapata! ¡Viva Sandino! ¡Viva Zumbi! [en referencia al esclavo rebelde Zumbi dos Palmares]. El manifiesto Cangrejos con cerebros, de Fred Zero Quatro, incluído en el libreto de Da lama ao caos, apelaba a la riqueza ecosistémica de los manglares para salvar a la ciudad del ocaso capitalista: “¿Qué hacer para no hundirse en la depresión crónica que paraliza a los ciudadanos? ¿Cómo devolver el ánimo, ‘deslobotomizar’ y recargar las baterías de la ciudad? El objetivo es engendrar un ‘circuito energético’ capaz de conectar las buenas vibraciones de los manglares con la red mundial de circulación de conceptos pop. ¿Imagen-símbolo? Una antena parabólica enterrada en el barro”.
Cyberpunk playero
Con la perspectiva del tiempo, el manguebeat fue adquiriendo nuevas capas disruptivas. Para la periodista Gercyane Oliveira, aquel sonido conectó la “favela global” a través de la música, uniendo la distopía cyberpunk al movimiento del tercer-mundismo emancipatorio. El movimiento imaginó alternativas al orden capitalista desde una línea del Ecuador tostada por el sol tórrido. “El cyberpunk era urbano, sombrío, medio gótico, medio romántico. El manguebeat era diurno, playa, pies en la arena –y en el barro–, donde el horizonte es el mar”, escribe Gercyane en un artículo reciente en la revista Jacobina, edición brasileña de la originalmente norteamericana Jacobin.
El documental Manguebit, que se proyecta este miércoles en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, repasa un movimiento musical que todavía reverbera en bandas y artistas como Nação Zumbi, Mundo Livre, Eddie, Dj Dolores o Fred Zero Quatro. “El manguebeat nunca reivindicó nada, solo queríamos derribar monolitos. La idea era sacudir la ciudad, desobstruir las venas de una cultura estancada”, afirma Jorge du Peixe. El cantante de Nação Zumbi reconoce, eso sí, que el caos urbano y la desigualdad del Recife de los noventa fue el caldo de cultivo de letras “sobre la miseria, el hambre y todas las dificultades que enfrentaba un Brasil recién salido de la dictadura”.
Bernardo Gutiérrez – El periódico de España